Diseño Chileno Independiente
Posted by camilita | Posted in | Posted on 14:34
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En alrededor de dos años y medio, la escena del diseño independiente nacional ha adoptado las ferias como el mejor aliado para dar a conocer sus marcas y conseguir canales de distribución baratos y efectivos (sin intermediación). No obstante, lo que partió siendo una novedad se ha convertido en una parte más del ecosistema de la moda indie.
A esta metamorfosis natural se sumaron los cuestionamientos a su “valor diseño” y a los límites que se cruzaban por intentar hacer de ellas un negocio lucrativo.
Para quienes nos encanta el mundo de la moda, las ferias dejaron hace un buen rato de ser “la alternativa” para encontrar propuestas originales. De hecho, muchos de los grandes diseñadores jóvenes de la escena, no comercializan su ropa en ellas, sino en tiendas especializadas escogidas con pinzas.
Respecto a los consumidores encontramos desde el que ve el diseño independiente como una novedad y se encanta con todo, hasta el consumidor más maduro que anda a la caza de nuevas marcas que lo sorprendan y califiquen para entrar en su clóset. En ambos casos, las necesidades son muy diferentes y la capacidad de frustración y agotamiento van creciendo en la medida que se hace más experto.
Este fenómeno obliga a pensara cuál será el próximo paso que deben dar las marcas más maduras y las no tanto, que quieran fidelizar al consumidor experto, que es el que prefiere el diseño indie no como moda, sino como estilo de vida.
Las ferias de diseño seguirán apareciendo y desapareciendo. No obstante, el gancho de “productos exclusivos, de diseño y a buen precio” dejará de hacer efecto en los consumidores de moda.
A esta metamorfosis natural se sumaron los cuestionamientos a su “valor diseño” y a los límites que se cruzaban por intentar hacer de ellas un negocio lucrativo.
Para quienes nos encanta el mundo de la moda, las ferias dejaron hace un buen rato de ser “la alternativa” para encontrar propuestas originales. De hecho, muchos de los grandes diseñadores jóvenes de la escena, no comercializan su ropa en ellas, sino en tiendas especializadas escogidas con pinzas.
Respecto a los consumidores encontramos desde el que ve el diseño independiente como una novedad y se encanta con todo, hasta el consumidor más maduro que anda a la caza de nuevas marcas que lo sorprendan y califiquen para entrar en su clóset. En ambos casos, las necesidades son muy diferentes y la capacidad de frustración y agotamiento van creciendo en la medida que se hace más experto.
Este fenómeno obliga a pensara cuál será el próximo paso que deben dar las marcas más maduras y las no tanto, que quieran fidelizar al consumidor experto, que es el que prefiere el diseño indie no como moda, sino como estilo de vida.
Las ferias de diseño seguirán apareciendo y desapareciendo. No obstante, el gancho de “productos exclusivos, de diseño y a buen precio” dejará de hacer efecto en los consumidores de moda.

















































